Histerectomía y suelo pélvico: la importancia de la fisioterapia antes y después de la cirugía
La histerectomía es una intervención quirúrgica en la que se extirpa el útero y que puede realizarse por diferentes motivos, como miomas, sangrado uterino anormal, endometriosis, adenomiosis, prolapso uterino o determinadas enfermedades ginecológicas.
Aunque los procedimientos quirúrgicos actuales permiten en muchos casos una recuperación cada vez más rápida, no debemos olvidar que se trata de una intervención importante sobre una de las principales estructuras de la pelvis femenina.
Por este motivo, desde la fisioterapia especializada en suelo pélvico consideramos especialmente interesante valorar y preparar la región abdominopélvica antes de la intervención y acompañar posteriormente su recuperación.
Y existe una razón importante para hacerlo: no todas las alteraciones del suelo pélvico producen síntomas desde el primer momento.
Una mujer puede no presentar pérdidas de orina, sensación de peso o dolor y, sin embargo, mostrar durante la valoración determinadas alteraciones de fuerza, tono, movilidad, coordinación o gestión de las presiones que conviene conocer antes de someterse a una cirugía pélvica.
¿Qué ocurre en la pelvis después de una histerectomía?
El útero forma parte de un complejo sistema de soporte en el que participan la vagina, vejiga, recto, fascias, ligamentos y musculatura del suelo pélvico.
En una histerectomía total se extirpan el útero y el cuello uterino y posteriormente se cierra la parte superior de la vagina formando la denominada cúpula vaginal.
La cirugía modifica, por tanto, determinadas relaciones anatómicas dentro de la pelvis y los tejidos intervenidos necesitan posteriormente un periodo de cicatrización y adaptación.
Esto no significa que una mujer vaya a desarrollar necesariamente una disfunción después de una histerectomía. La mayoría presenta una evolución favorable.
Sin embargo, conocer cómo se encuentra su sistema abdominopélvico antes de la intervención nos proporciona una información muy valiosa para preparar la cirugía y orientar posteriormente la recuperación.
¿Por qué recomendamos una valoración de suelo pélvico antes de una histerectomía?
En nuestra práctica clínica consideramos recomendable realizar una valoración preoperatoria aunque la mujer no presente síntomas.
El motivo es sencillo: ausencia de síntomas no siempre significa ausencia de disfunción.
Durante una valoración podemos encontrar, por ejemplo:
- Debilidad de la musculatura del suelo pélvico.
- Exceso de tono o dificultad para relajarla.
- Alteraciones en la coordinación entre abdomen, respiración y suelo pélvico.
- Una gestión inadecuada de las presiones durante los esfuerzos.
- Estreñimiento o una mecánica defecatoria mejorable.
- Alteraciones de la pared abdominal.
- Cicatrices de intervenciones anteriores.
- Dolor o restricciones que la paciente había normalizado.
- Dificultades de control motor que todavía no están produciendo síntomas relevantes.
Detectar estas situaciones antes de la intervención nos permite saber de qué punto partimos y actuar sobre aquellos factores que sean modificables.
La finalidad no es únicamente «fortalecer el suelo pélvico». De hecho, una paciente con exceso de tono puede necesitar justamente aprender a relajarlo y coordinarlo mejor.
El tratamiento preoperatorio puede orientarse a mejorar la movilidad, el control abdominopélvico, la función del suelo pélvico, la respiración, la gestión de los esfuerzos y los hábitos defecatorios, además de enseñar a la paciente estrategias que posteriormente utilizará durante su recuperación.
Desde el punto de vista clínico, llegar a una cirugía conociendo y trabajando previamente estas funciones nos permite preparar mejor a la paciente para la intervención y facilitar posteriormente su proceso de recuperación.
La evidencia científica específica sobre cuánto modifica esta preparación los resultados después de una histerectomía todavía es limitada. Por tanto, no sería correcto garantizar que evitará complicaciones o acortará necesariamente los tiempos de recuperación. Sin embargo, la valoración nos permite identificar disfunciones existentes y factores potencialmente modificables antes de que la cirugía añada nuevas demandas al sistema abdominopélvico.
La fisioterapia no empieza cuando aparece un problema
Este concepto nos parece especialmente importante.
Tradicionalmente se ha acudido a fisioterapia de suelo pélvico cuando ya existe una pérdida de orina, un prolapso, dolor durante las relaciones sexuales o cualquier otra alteración evidente.
Sin embargo, la fisioterapia también tiene un importante papel preventivo y de preparación funcional.
Una histerectomía es una intervención programada en la mayoría de los casos. Esto nos proporciona una oportunidad que no siempre existe en otras situaciones: podemos valorar previamente a la paciente, detectar posibles alteraciones, prepararla para la intervención y disponer de una referencia objetiva con la que comparar su evolución posteriormente.
No necesitamos esperar a que aparezca una disfunción para empezar a cuidar el suelo pélvico.
¿Qué síntomas pueden aparecer después de una histerectomía?
Aunque muchas mujeres evolucionan sin problemas, después de una histerectomía pueden aparecer diferentes alteraciones que merece la pena valorar:
- Pérdidas de orina.
- Urgencia urinaria.
- Sensación de peso o presión vaginal.
- Dolor pélvico.
- Molestias durante las relaciones sexuales.
- Alteraciones de la sensibilidad.
- Dificultad para contraer o relajar correctamente el suelo pélvico.
- Molestias relacionadas con las cicatrices.
- Dificultad para recuperar el ejercicio o determinadas actividades cotidianas.
La literatura científica ha encontrado una asociación entre la histerectomía y algunas disfunciones del suelo pélvico a largo plazo, entre ellas determinados tipos de incontinencia urinaria y prolapso.
Esto no significa que la intervención vaya a provocarlas necesariamente, ya que intervienen muchos otros factores. Precisamente por ello consideramos interesante conocer el estado previo de cada paciente y trabajar sobre aquellos factores que podamos modificar.
¿Qué ocurre con el riesgo de prolapso?
El soporte de los órganos pélvicos depende de la interacción entre diferentes estructuras musculares y conjuntivas.
Después de una histerectomía, especialmente cuando se extirpa también el cuello uterino, el soporte de la parte superior de la vagina adquiere una especial importancia.
La aparición posterior de un prolapso depende de numerosos factores: estado previo del suelo pélvico, existencia anterior de prolapso, embarazos y partos, edad, características del tejido conjuntivo, estreñimiento, esfuerzos repetidos y otros condicionantes individuales.
La fisioterapia no puede modificar todos estos factores, pero sí podemos trabajar sobre algunos de ellos, como la función muscular, la coordinación, el control de las presiones, el estreñimiento o la forma de realizar determinados esfuerzos.
Dolor y relaciones sexuales después de una histerectomía
La evolución de la función sexual después de una histerectomía es muy variable.
Muchas mujeres mejoran porque desaparecen síntomas previos como dolor o sangrado. Otras pueden presentar molestias durante la penetración, cambios en la sensibilidad, dolor pélvico o alteraciones del tono de la musculatura del suelo pélvico.
Cuando aparecen estos síntomas es importante valorar a la paciente y no asumir que simplemente forman parte inevitable de haber sido intervenida.
El dolor persistente puede tener diferentes componentes: cicatriciales, musculares, miofasciales, neurológicos o relacionados con el propio procesamiento del dolor.
Identificarlos es fundamental para seleccionar correctamente el tratamiento.
¿Cómo trabajamos después de la intervención?
Una vez superada la fase inicial de cicatrización y respetando las indicaciones del equipo médico, realizamos una nueva valoración.
El hecho de haber evaluado a la paciente antes de la cirugía resulta especialmente útil porque nos permite comparar su situación actual con su función previa.
Dependiendo de cada caso, el tratamiento puede incluir:
- Terapia manual abdominopélvica.
- Tratamiento de las cicatrices.
- Técnicas dirigidas a normalizar el tono del suelo pélvico.
- Entrenamiento específico de la musculatura cuando existe déficit.
- Recuperación de la movilidad.
- Reeducación respiratoria y del control abdominopélvico.
- Ejercicio terapéutico progresivo.
- Educación sobre la gestión de los esfuerzos.
- Mejora de la mecánica defecatoria y prevención del estreñimiento.
- Progresión para volver al ejercicio y a las actividades habituales.
En determinados casos podemos complementar el tratamiento con tecnologías como la radiofrecuencia cuando su utilización esté indicada, pero estas herramientas nunca sustituyen una valoración y un programa de recuperación individualizado.
¿Todas las mujeres necesitan el mismo tratamiento?
La respuesta es no y esta es precisamente una de las razones por las que defendemos realizar una valoración.
Una paciente puede llegar a la cirugía con un suelo pélvico débil; otra, con una musculatura excesivamente tensa; otra puede presentar un problema de coordinación o de gestión de presiones y otra puede tener una función perfectamente adecuada.
Prescribir el mismo programa de ejercicios a todas ellas tendría poco sentido.
La valoración permite establecer qué necesita esa mujer antes de la intervención y qué necesita después, adaptando el tratamiento a su situación real y a su evolución.
Fisioterapia antes y después de una histerectomía en Málaga
En Centro de Fisioterapia Athenea recomendamos realizar una valoración abdominopélvica antes de una histerectomía para conocer el estado funcional de la paciente, detectar posibles alteraciones y prepararla para la intervención y su posterior recuperación.
Después de la cirugía realizamos una nueva valoración, una vez que el proceso posoperatorio lo permite, para determinar cómo está evolucionando la función abdominal y del suelo pélvico y establecer, cuando sea necesario, un programa individualizado de tratamiento y ejercicio.
Nuestro objetivo no es únicamente tratar una incontinencia, un dolor o un prolapso cuando ya han aparecido. También buscamos preparar, prevenir aquellos factores sobre los que podemos intervenir y acompañar a la paciente para recuperar de la mejor manera posible su función abdominopélvica después de la cirugía.
Si vas a someterte a una histerectomía, no es necesario esperar a tener síntomas para realizar una valoración de suelo pélvico.







