Preparación al parto y suelo pélvico: fisioterapia en el embarazo

Ago 20, 2026

Preparación al parto y suelo pélvico

Preparación al parto y suelo pélvico: ¿por qué es importante prepararse durante el embarazo?

El embarazo y el parto suponen uno de los mayores cambios físicos que experimenta el cuerpo de una mujer.

Durante aproximadamente nueve meses se producen importantes modificaciones en la pared abdominal, el suelo pélvico, la postura, la respiración y la movilidad de la pelvis. Finalmente, todas estas estructuras tendrán que participar y adaptarse al proceso del parto.

Por eso, de la misma manera que no tendría sentido enfrentarse a una prueba física exigente sin ninguna preparación previa, consideramos que llegar al parto con una buena preparación física, abdominopélvica y perineal puede ser de gran ayuda para la mujer.

Prepararse para el parto no significa garantizar un parto vaginal, evitar una cesárea o conseguir que todo ocurra exactamente como habíamos planificado.

Significa llegar a ese momento conociendo mejor nuestro cuerpo, mejorando aquellos aspectos físicos que podamos trabajar y disponiendo de herramientas que pueden resultar útiles durante el embarazo, el parto y la posterior recuperación.

¿Qué ocurre con el suelo pélvico durante el embarazo?

El suelo pélvico es el conjunto de músculos y tejidos que cierra la parte inferior de la pelvis y participa en funciones tan importantes como la continencia, la función sexual y el soporte de los órganos pélvicos.

Durante el embarazo debe adaptarse progresivamente a cambios importantes en el peso, las presiones abdominales y la posición de las estructuras pélvicas.

Y durante un parto vaginal tiene además que permitir una importante distensión para facilitar el paso del bebé.

Por eso, preparar el suelo pélvico no consiste únicamente en fortalecerlo.

Necesitamos una musculatura capaz de contraerse cuando sea necesario, pero también de relajarse, adaptarse y coordinarse correctamente con la respiración y la pared abdominal.

Una mujer puede tener un suelo pélvico fuerte y, sin embargo, presentar un exceso de tono o dificultades para relajarlo. En ese caso, insistir simplemente en realizar más contracciones no sería necesariamente la mejor preparación.

¿En qué consiste una valoración de suelo pélvico durante el embarazo?

La valoración nos permite conocer el punto de partida de cada mujer y adaptar la preparación a sus necesidades.

Podemos estudiar, entre otros aspectos:

  • Fuerza y tono de la musculatura del suelo pélvico.
  • Capacidad para contraerla y relajarla.
  • Coordinación entre respiración, abdomen y suelo pélvico.
  • Movilidad de la pelvis.
  • Función de la pared abdominal.
  • Presencia de dolor lumbopélvico.
  • Posibles cicatrices previas.
  • Control y gestión de las presiones durante los esfuerzos.
  • Hábitos urinarios y defecatorios.

Esto es importante porque no todas las embarazadas necesitan hacer los mismos ejercicios.

La preparación debería adaptarse tanto a la situación física de la mujer como al momento de la gestación y a sus necesidades.

Preparar el parto es mucho más que hacer ejercicios de Kegel

Una preparación física individualizada puede trabajar diferentes aspectos.

Ejercicio durante el embarazo

Mantenerse físicamente activa durante un embarazo sin contraindicaciones aporta numerosos beneficios para la salud materna.

Desde la fisioterapia podemos adaptar el ejercicio a la evolución del embarazo y trabajar fuerza, movilidad, control abdominopélvico y capacidad funcional.

Movilidad de la pelvis

La pelvis no es una estructura completamente rígida.

Trabajar diferentes posiciones y movimientos durante el embarazo permite que la mujer conozca mejor su cuerpo y disponga de más recursos para adoptar diferentes posturas durante el trabajo de parto.

Respiración y control abdominopélvico

La respiración, la pared abdominal y el suelo pélvico trabajan de forma coordinada.

Aprender a gestionar correctamente las presiones y evitar estrategias de tensión excesiva puede ser útil tanto durante el embarazo como durante los esfuerzos del parto y posteriormente en la recuperación.

Preparación del periné

En las últimas semanas del embarazo puede introducirse, cuando esté indicado, el masaje perineal.

Su objetivo es trabajar progresivamente la elasticidad y la tolerancia al estiramiento de los tejidos del periné de cara al parto vaginal.

La evidencia disponible indica que el masaje perineal prenatal puede reducir determinadas lesiones perineales y la necesidad de episiotomía, especialmente en mujeres que van a tener su primer parto vaginal.

Preparación para el expulsivo

También podemos enseñar a la mujer a reconocer cómo relajar el suelo pélvico, adoptar diferentes posiciones y coordinar correctamente la respiración y los esfuerzos.

El objetivo no es enseñarle una única forma de dar a luz, sino proporcionarle diferentes herramientas para que pueda utilizarlas según cómo evolucione el parto y las indicaciones del equipo obstétrico.

 

Preparación al parto y suelo pélvico

Episiotomía: ¿siempre es necesaria?

La episiotomía es una incisión quirúrgica realizada en el periné durante el parto vaginal con el objetivo de ampliar la salida.

Durante años se utilizó de forma mucho más rutinaria.

Actualmente sabemos que no debe realizarse de manera sistemática.

La Organización Mundial de la Salud no recomienda el uso rutinario o liberal de la episiotomía en mujeres que tienen un parto vaginal espontáneo.

Esto no significa que una episiotomía nunca esté indicada.

Existen situaciones clínicas en las que el equipo obstétrico puede considerar necesario realizarla. La diferencia importante está entre utilizarla cuando existe una indicación y realizarla sistemáticamente como parte del parto.

Desde la preparación prenatal podemos trabajar determinados factores relacionados con el periné, pero ninguna intervención permite garantizar que una mujer vaya a evitar una episiotomía.

 

¿Qué es la maniobra de Kristeller?

La denominada maniobra de Kristeller consiste en aplicar presión sobre la parte superior del útero durante el periodo expulsivo con el objetivo de favorecer el nacimiento del bebé.

Actualmente, la aplicación manual de presión fúndica para facilitar el parto no está recomendada por la Organización Mundial de la Salud.

Por tanto, no debería considerarse una maniobra rutinaria para acelerar el nacimiento.

Es importante diferenciarla de otras intervenciones obstétricas que pueden ser necesarias durante un parto cuando aparece una situación que compromete la seguridad de la madre o del bebé.

 

¿Una buena preparación garantiza un parto sin lesiones?

No.

Y creemos que es importante explicarlo antes del parto.

Podemos trabajar la fuerza, la movilidad, el control abdominal, el suelo pélvico, la elasticidad del periné, la respiración y proporcionar a la mujer herramientas para afrontar mejor el proceso.

Pero existen numerosos factores que no podemos controlar: posición y tamaño del bebé, evolución del trabajo de parto, características individuales de los tejidos, necesidad de instrumentalización, aparición de sufrimiento fetal u otras situaciones obstétricas.

Por tanto, el objetivo de una buena preparación no debería ser conseguir un «parto perfecto».

El objetivo es llegar al parto en las mejores condiciones posibles dentro de aquellos factores sobre los que sí podemos intervenir.

 

¿Puede la preparación reducir las lesiones del suelo pélvico?

Algunas de las intervenciones utilizadas durante el embarazo cuentan con evidencia favorable.

El entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico durante el embarazo puede aportar beneficios y algunos estudios han encontrado una reducción del riesgo de lesiones perineales graves y una menor duración del periodo expulsivo.

El masaje perineal prenatal también ha mostrado resultados favorables en la reducción de determinadas lesiones perineales y de la necesidad de episiotomía.

Sin embargo, los resultados no son idénticos en todas las mujeres ni todas las estrategias cuentan con el mismo nivel de evidencia.

Por eso preferimos realizar una preparación individualizada, en lugar de entregar el mismo listado de ejercicios a todas las embarazadas.

 

La preparación también sirve para el posparto

Existe además una ventaja importante en haber trabajado durante el embarazo: la mujer llega al posparto con un mayor conocimiento de su abdomen, su suelo pélvico y su cuerpo.

Después de un parto vaginal o una cesárea habrá un periodo de recuperación.

Conocer previamente cómo contraer y relajar el suelo pélvico, cómo gestionar las presiones y cómo realizar correctamente determinados ejercicios facilita que posteriormente podamos adaptar y progresar la recuperación según las necesidades de cada mujer.

 

¿Cuándo empezar la preparación al parto?

Recomendamos iniciar la preparación maternal desde la Fisioterapia a inicios del segundo trimestre. En los casos de inicio más tardío se ajustarán los objetivos a las necesidades de cada embarazada y a la semana de gestación en la que se encuentre.

El ejercicio, el control abdominopélvico, la movilidad y el tratamiento de posibles molestias pueden trabajarse durante diferentes momentos del embarazo, siempre que no exista una contraindicación médica.

Posteriormente incorporamos herramientas más específicas de preparación al parto a medida que avanza la gestación.

El masaje perineal, por ejemplo, se reserva habitualmente para las últimas semanas.

Lo importante es entender que prepararse para el parto es un proceso, no una sesión aislada pocos días antes de la fecha probable de parto.

 

Preparación al parto con fisioterapia en Málaga

En Centro de Fisioterapia Athenea realizamos una preparación al embarazo y al parto individualizada.

Partimos de una valoración para conocer cómo se encuentran el suelo pélvico, la pared abdominal y el complejo lumbopélvico y, a partir de ahí, adaptamos el trabajo a cada etapa de la gestación.

La preparación puede incluir ejercicio terapéutico, movilidad pélvica, trabajo abdominopélvico, preparación del suelo pélvico y del periné, masaje perineal y aprendizaje de diferentes estrategias y posiciones que puedan resultar útiles durante el parto.

Nuestro objetivo no es prometer un determinado tipo de parto, sino ayudar a cada mujer a llegar físicamente preparada, informada y con herramientas para afrontar el parto y facilitar posteriormente su recuperación.

El embarazo es precisamente el momento en el que podemos prepararnos. No es necesario esperar al posparto para empezar a cuidar el suelo pélvico.

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