La cesárea es una intervención quirúrgica muy frecuente y, aunque generalmente presenta una buena evolución, no debemos olvidar que supone una cirugía abdominal y que su recuperación va más allá de la cicatrización visible de la piel.
En consulta encontramos mujeres que, meses o incluso años después de una cesárea, presentan molestias en la zona de la cicatriz, sensación de tirantez, alteraciones de la sensibilidad, dolor abdominal o pélvico o dificultades para recuperar correctamente la función de la pared abdominal.
Por este motivo, haber tenido un parto por cesárea no significa que el suelo pélvico y la región abdominopélvica no necesiten recuperación después del embarazo.
¿Qué ocurre en los tejidos durante una cesárea?
Para acceder al útero durante una cesárea es necesario atravesar diferentes planos de la pared abdominal. Posteriormente comienza un proceso de reparación y cicatrización que continúa durante meses.
Aunque desde el exterior únicamente observemos una línea en la piel, los cambios producidos por la intervención afectan a diferentes tejidos.
Durante este proceso pueden aparecer zonas de menor movilidad, fibrosis, adherencias o alteraciones de la sensibilidad alrededor de la cicatriz.
Algunas mujeres describen, por ejemplo:
- sensación de tirantez o tensión alrededor de la cicatriz;
- dolor al tocarla o al realizar determinados movimientos;
- zonas con sensibilidad disminuida o sensación de adormecimiento;
- hipersensibilidad, quemazón o sensaciones desagradables;
- dificultad para movilizar la piel y los tejidos de la zona;
- molestias abdominales o pélvicas;
- dificultad para recuperar correctamente la función abdominal.
No todas las mujeres desarrollarán estos problemas y tener una cicatriz o una adherencia no implica necesariamente tener dolor. Por eso es importante valorar cada caso de manera individual.
¿Puede una cicatriz de cesárea provocar dolor?
Sí, una cicatriz de cesárea puede participar en determinados cuadros dolorosos.
El dolor puede proceder de los propios tejidos cicatriciales, de restricciones locales de movilidad o, en algunos casos, de la irritación o atrapamiento de estructuras nerviosas de la pared abdominal.
Sin embargo, cuando existe dolor lumbar, abdominal o pélvico después de una cesárea no debemos asumir automáticamente que la cicatriz es la responsable.
El dolor suele ser multifactorial y pueden coexistir alteraciones musculares, cambios en la función abdominal, sobrecarga lumbopélvica, disfunciones del suelo pélvico u otros factores que deben identificarse durante la valoración.
¿Y qué ocurre con el suelo pélvico si el parto fue por cesárea?
Existe todavía la creencia de que una mujer que no ha tenido un parto vaginal no necesita recuperar su suelo pélvico.
Esto no es correcto.
El embarazo por sí mismo supone importantes cambios sobre el abdomen y el complejo lumbopélvico, independientemente de la vía del parto. Además, una cesárea incorpora el proceso de recuperación propio de una cirugía abdominal.
Por tanto, la recuperación posparto no debería centrarse exclusivamente en si existió o no una lesión perineal durante el parto.
Es más útil valorar cómo funcionan conjuntamente la pared abdominal, la respiración, el suelo pélvico y el resto del complejo lumbopélvico.
¿Cuándo conviene valorar una cicatriz de cesárea?
Una valoración por un fisioterapeuta especializado puede ser especialmente interesante cuando aparecen:
- Dolor persistente en la cicatriz.
- Sensación de tirantez o falta de movilidad.
- Hipersensibilidad o pérdida de sensibilidad.
- Molestias abdominales o pélvicas.
- Dolor durante las relaciones sexuales.
- Dificultad para recuperar la función abdominal.
- Síntomas de suelo pélvico como incontinencia, sensación de peso o dolor.
- Dificultades para volver al ejercicio o a determinadas actividades después del parto.
También puede realizarse una valoración posparto aunque no exista dolor, especialmente cuando la mujer quiere volver progresivamente al ejercicio y conocer el estado funcional de su abdomen y suelo pélvico.
¿En qué consiste la fisioterapia después de una cesárea?
El tratamiento no debería consistir simplemente en «masajear la cicatriz».
Primero debemos realizar una valoración individualizada que permita conocer el estado de la cicatriz y su relación con el funcionamiento global de la región abdominopélvica.
En función de los hallazgos podemos valorar:
La cicatriz
Movilidad, sensibilidad, dolor, características del tejido y posibles restricciones entre los diferentes planos.
La pared abdominal
Función muscular, control de las presiones abdominales, presencia de diástasis cuando corresponda y capacidad para gestionar progresivamente diferentes cargas.
El suelo pélvico
Fuerza, tono, capacidad de relajación y coordinación con la respiración y la musculatura abdominal.
La región lumbopélvica
Movilidad, control motor y posibles alteraciones musculoesqueléticas asociadas.
A partir de esta valoración podemos establecer un tratamiento individualizado que puede incluir terapia manual sobre la cicatriz y los tejidos relacionados, técnicas para normalizar la sensibilidad, ejercicio terapéutico y una progresión de cargas adaptada a las necesidades de cada paciente.
El objetivo no es conseguir una cicatriz «perfecta», sino recuperar movimiento, función y confianza para volver progresivamente a las actividades cotidianas y al ejercicio.
¿Cuándo puedo empezar a tratar mi cicatriz?
Durante las primeras semanas la prioridad es respetar el proceso de cicatrización y seguir las indicaciones del equipo médico.
El momento adecuado para comenzar a trabajar directamente sobre la cicatriz depende de su evolución. Antes de realizar técnicas sobre ella debemos comprobar que se encuentra correctamente cerrada y que no existen signos de infección, apertura de la herida u otras complicaciones.
Posteriormente, la intervención puede progresar de manera individualizada.
Y algo importante: no significa que sea demasiado tarde si han pasado meses o años desde la cesárea. Una cicatriz antigua que presenta dolor, hipersensibilidad o restricciones puede seguir siendo susceptible de valoración y tratamiento.
Fisioterapia de suelo pélvico después de una cesárea en Málaga
En Centro de Fisioterapia Athenea realizamos una valoración individualizada de la recuperación abdominopélvica después del embarazo y la cesárea.
Nuestro objetivo es determinar si existen alteraciones en la cicatriz, la pared abdominal, el suelo pélvico o el complejo lumbopélvico y establecer, cuando sea necesario, un programa de tratamiento y ejercicio adaptado a cada mujer.
Si has tenido una cesárea y notas dolor, tirantez, alteraciones de sensibilidad, dificultades para recuperar el abdomen o síntomas relacionados con el suelo pélvico, una valoración especializada puede ayudarnos a identificar qué está ocurriendo y determinar si la fisioterapia está indicada en tu caso.





